martes, 16 de septiembre de 2014

JP (2)

Hola jíbaros!

  • Un cuadro de Jackson Pollock.
  • Una caja para guardar bolsitas de té.
  • Un orco de Games Workshop.

¿Qué? ¿Se os ocurrienron cosas que hacer con esos tres elementos?

Bien, seguro que sí ... y seguro que mucho más interesantes que a mi, porque mi solución al peoblema se llama Jackson PollORCk. La idea es hacer un diorama de caja, más bien una viñeta de cajita, con nuestro amigo PollORCk visitando el Museo del Pueblo de Statingraöd, después de una dura refriega con la Guardia Imperial, para admirar, sorprenderse, preguntarse, ... ante una obra de arte fascinante. No es que los orcos tengan muy desarrollado el sentido artístico. Yo no leo trasfondos del juego y realmente desconozco esos términos de su personalidad, pero nada nos cuesta ponerlo ante el cuadro para que, al menos, se asombre. A mi, en realidad, me parece que entre este cuadro de Pollock y el cerebro de un orco debe haber muchos paralelismos: ese caos organizado, esa masa de pensamientos entrecruzados, esos hirientes aguzamientos, esas lineas casi viscerales. Vamos, que no me extrañaría lo más mínimo que un orco se parase a contemplar el cuadro, porque sería un poco como verse a si mismo reflejado en un espejo.
Además, a última hora, y viendo el arma que lleva nuestro orco, se me ocurrió un elemento adicional que podría darle otra dimensión a la viñeta. Ese arma la elegí un poco por azar, aunque al final resulta que no hay azar en nuestros pasos. Algo guía nuestras elecciones, incluso aunque no lo sepamos. Porque, ¿no tiene cierto aire de pincel brutal esa maza? A mi me parece que sí. ¿Y no podría nuestro orco ser también, en cierta medida, un poco artista? Sigo respondiendo que si. ¿Y qué mejor conexión que dos artistas mirándose cara a cara? Pues dos obras artísticas juntas, la una al lado de la otra. Ni más ni menos que un Pollock al lado de un PollORCk, también sobre el propio suelo del museo, con herramientas igual de poco usuales entre los pintores, dejando su rastro de caos organizado, de desconcertantes lineas, de pasión visceral, ... puro expresionismo abstracto, incluso, aun sin él mismo ser consciente de ello. Brutal, por supuesto, es un orco.

Así que, después de arreglarlo un poco, corrigiendo las posiciones de los hombros y remodelándole la mano izquierda, le encastré los restos de un guardia imperial en su maza, con los que va dejando su particular impronta sobre el suelo del museo. Otra obra de arte más.

Ahora sólo queda implementarlo con el escenario, pero eso quedará para otro día, otra entrada. Así que ... hasta pronto.

5 comentarios:

Uno de los cuatro asiduos visitantes de tu blog dijo...

¡¡¡¡Alucino Maripili!!!!

Me quito el cráneo ante tu inventiva y originalidad, colega.

Josito dijo...

El otro asiduo de tu blog, está igual de aluciando que el anterior.

Tú nunca te has hecho un TAC-"celebral" ¿no? juass juass

Sigo atento al desarrollo de la idea.....UUUFFF !!! cómo está el patio meu deus !!!

JorgeFS dijo...

Bueno, bueno, ... que no será para tanto. Y además habrá que esperara verlo terminado, que aun le falta y últimamente estoy muy liado, pero con otras cosas, de trabajo sobre todo. Uff!

Abraham Caribdis dijo...

jajajaja, genial!
muy buena pinta :D

JorgeFS dijo...

Gracias. A ver si tengo algo de tiempo y le doy a la pintura para ir acabando.