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martes, 8 de septiembre de 2015

281 Reg.Inf.Mec. De Cadia

Hola jíbaros!

Este guardia imperial se hace un poco raro, ¿verdad? A ver si averiguáis qué tiene que lo hace diferente. Os lo cuento tras las fotos.

 
 
 


Vale. No es el que sea un pelín más alto que los usuales guardias imperiales de Games Workshop. A estas alturas ya sabéis que me gusta suplementarles la altura en la cintura con un par de láminas de plasticard. No es eso, no.
Tampoco es nada de la decoración. Ni el inusual color naranja combinado con blanco (muy elegante, ¿no os parece?), ni nada por el estilo. No.
...
Efectivamente. La cabeza, que no es de Games Workshop sino de ... Infinity. Los nuevos amos del escenario de juegos con miniaturas que cada vez van a más. Me la pasó un buen amigo y no se me ocurrió mejor cosa que sustituir las ya muy vistas cabezas de esta caja básica de guardias imperiales. Quizá se hace un poco pequeña en comparación con las originales de GW, pero en mano no lo parece tanto. Con esta ya son seis las miniaturas que representan a guardias imperiales del universo de Statingraöd... pero creo que aún puedo hacer alguna más, ¿no os parece? Sobre todo porque esta colección de seis figuras van a desaparecer de mis vitrinas... en breve.


Hasta pronto.




martes, 2 de junio de 2015

Cazadora de dragones.

Hola jíbaros!

Bueno, parece que por fin me he sacudido un poco del trabajo pendiente y me he podido poner con esta escena, con una novedad.
Fue un regalo. Ambas figuras: la chica y la cabeza del dragón. A la chica me la enviaron junto con otras que les pedí los de Hasslefree y, aunque estaba algo deteriorada, tampoco era para tanto: apenas una pierna rota que se arregló con una pizca de masilla. Por su parte, la cabeza de dragón me la regaló mi buen amigo Josito ya hace tiempo y ahí estaba, esperando su oportunidad para salir a escena, cosa que acaba de hacer, aunque quizá le hubieran gustado otras circunstancias en lugar de estas, tan luctuosas para él.

¿Y eso es todo, diréis? Pues si. Bien poca cosa es, pero menos es nada. Así que os emplazo a la próxima semana a ver qué puedo traer por este espacio: o un revival del pasado modelístico de un servidor, o la elección de lo próximo que se instalará en mi mesa de trabajo.

Hasta pronto.

 
 
 
 
 
 
 

martes, 26 de mayo de 2015

Orcos rojos.

Hola jíbaros!

No, no son orcos comunistas y socialistas. Planificadores centralizados. Tampoco se han pasado la tarde al sol, de asueto en la primera playa que han encontrado. Ellos son así, diferentes al habitual tono verde... y es que cuando los pinté no sabía que los orcos suelen ir en esos monótonos tonos verdosos y se me ocurrió que el rojo les sentaba bien a estos tíos tan belicosos, tan sanguinarios y ... tan marchosos. Son figuras que ya tienen unos cuantos años, pero todavía me siguen gustando.


 




lunes, 19 de enero de 2015

Barco goblin (2)

Hola jíbaros!

Después de la primera parte, vamos con la segunda relativa a la construcción de este barco goblin. Habíamos quedado con el aparejo pendiente y ahí es dónde retomamos el asunto. No sé muy bien cómo se podría clasificar este engendro pero tal vez podríamos hablar de una goleta de velacho. Lo de goleta por la vela cangreja y lo de velacho por llevar esa vela de cruz alta en el trinquete. Se me ocurre.

Primero el trinquete, en este caso único palo de la nave, dividido en dos secciones unidas por un buen pedazo de cabo. Este palo lleva aparejo para dos velas (los goblin, ya se sabe, a dos velas): una cangreja relativamente grande y un pequeño velacho en la cima, como ya comenté. Además habría que añadirle una cofia para el vigía. En este caso un balde de limpiar las cubiertas será más que suficiente.

Una de las partes que más tiempo llevan en la construcción de modelos de barcos de vela es precisamente el aparejo. Hay que pensar en la maniobra, en como disponemos los diferentes cabos, dónde van los motones, las poleas, dónde se sujetan los cabos, ... Y las velas, que hay que confeccionar. Las de este barco goblin salieron de una vieja camiseta convenientemente recortadas y cosidas. Todo esto lleva tanto o más tiempo que la confección del casco y los palos, aunque es un trabajo que suele pasar más desapercibido.

Por suerte este es un barco de fantasía y tampoco hay que documentarse en exceso, sino, simplemente, actuar con un loco de lógica goblin, lo cual es casi tanto como decir de forma más bien ilógica o estúpida.

A continuación algunas fotos de detalle del aparejo y las finales del barco, que espero que os haya gustado. Ahora a esperar por la pintura y a recibir las figuras. Cuando esté todo integrado ya pondré una nueva entrada para que podáis ver cómo ha quedado (con el permiso de su propietario, mi buen amigo David).

Hasta pronto.

martes, 13 de enero de 2015

Barco goblin.

Hola jíbaros!

Este trabajo ha sido como una especie de vuelta a los orígenes, a la época en la que me dedicaba al modelismo naval, en que mi casa estaba impregnada de olor a serrín, a maderas varias, a cola blanca, ... Lo que pasa es que el nivel de cuidado y esmero en este modelo ha sido más bien pobre. Los acabados son un poco toscos, los encajes bastante libres y, en general, la estética del modelo un poco desharrapada... Pero es que es un barco goblin, así que es normal que eso sea así. Incluso muy aseadito me está pareciendo.
El trabajo es para un diorama conjunto, que estamos preparando unos amigos, y del que me han tocado en suerte dos bichejos para pintar (1 y 2, que ya han salido por aquí hace tiempo, muuucho tiempo, en realidad), ... y el barco. ¡Ah, el barco!
Estas cosas siempre me tocan a mi... recuerdo cierto vagón de metro en cierto diorama (1 y 2). Pero eso es otra historia.

Para su construcción partí de un esquemita bastante simple con el plano de las cuadernas. Hice una quilla con contrachapado y despues de dibujar las cuadernas en el mismo contrachapado no hubo más que recortarlas y pegarlas en su sitio. La idea era hacer un barquichuelo bastante redondo, un poco panzón incluso.

El segundo paso fue el entracado, es decir, colocar los listones de madera que cierran el casco de proa a popa. Sin embargo, en lugar de entracar todo el casco, con el consiguiente riesgo de rotura de los listoncillos de madera al doblarlos en los extremos de la embarcación, les di su forma básica con cartón pluma, para después recubrirlos con chapas de metal, muy a la usanza goblin, como si el barco llevase unas protecciones en esas zonas.

Lo siguiente fue ponerle una cubierta. Hacerlo varilla a varilla se me antojaba un poco tedioso, pero es que tuve la suerte de encontrarme un tubo forrado con láminas de bambú que iba que ni pintado, así que lo recorté a la medida precisa (más o menos, que son goblins) y problema solucionado con muy poca dificultad.

La popa pedía a gritos un pequeño puente, así que me puse manos a la obra. Cerré el espacio con las varillas de entracar por la parte superior, le puse un mamparo con una puerta de imitación y andando, a por lo siguiente.

Los siguiente fue recubrir la proa y la popa con las láminas de metal que claveteé al casco. Las conseguí de un bote de Nesquik, de esa tapa que traen a modo de precinto. Incluso trae un pequeño relieve que ayuda a conseguir un buen efecto. Eso si, quedé aburrido de poner tanto clavito.

Acontinuación pasé a rematar la cubierta sellando huecos, poniendo una escalerita que la comunica con el puente, una barandilla, más costillas (falsas), ... y así. No nos olvidemos del bauprés, convenientemente atado con una buena cuerda (digo cabo) y de adecentar esas proa y popa, que el cartón pluma a la vista no queda muy bien.

Con todo eso listo llega la hora de levantar el palo mayor, que va en dos secciones, empatadas con cordel simulando un buen trozo de cabo.
Y no sólo el palo, también las correspondientes vergas, de la cangreja y del velacho (creo que se llamaba así, aunque ya no recuerdo bien algunos nombres).

Y de momento lo vamos a dejar así, si os parece bien, a falta de rematar tres cosas: la decoración (sus mascarones de proa y popa), la maniobra (todo lo relativo a las velas) y la propulsión (que queda en las buenas manos de mi amigo Alex).
Hasta pronto.

martes, 6 de enero de 2015

Infantería de Cadia (la pintura).

Hola jíbaros!
Una vez preparado el infante y su porción de terreno de Statingraöd (AQUÍ) llega el turno de la pintura. Para su decoración he elegido dos colores opuestos (complementarios, que se diría en la teoría del color), el violeta y el rojo oscuro. Por un momento, cuando tenía la figura a medio pintar, llegué a temer que me quedase muy culé, pero por fortuna al ir iluminando y oscureciendo las cosas viraron hacia otros derroteros.

Así que pinté el uniforme Violeta (de Vallejo) y las protecciones de color Rojo (también de Vallejo). En la hombrera derecha le pinté una especie de Mickey Mouse y en la izquierda lleva el numeral del regimiento, el Octavo de Cadia.

Sin duda, lo más llamativo de esta figura es la pintura del fuego que sale del lanzallamas. Para conseguirlo parte de una base de color Rojo Cadmio Bermellón (también de Vallejo), que aclaré con Amarillo Intenso y con Blanco. Y nada más. Sencillo, aunque puede que demasiado.

Para el terreno y las botas, que son como una transición, recurrí abundantemente a los pigmentos de MIG. Básicamente Óxido Viejo y Tierra Americana (vaya nombres). Eso y mucho chorretón de marrones varios abundantemente diluidos en agua. Un empolvado general con los pigmentos de MIG y trabajo concluido. Confieso que con cierta premura ya que quería terminar esta figura antes de que tocasen las campanas de fin de año y, aunque no la he podido subir al blog hasta hoy día 6 de enero, la figura es oficialmente la última del 2014. 

A ver con que empiezo ahora este 2015. ¿Alguna efeméride en perspectiva? ¿Algún homenaje en ciernes? ¿Alguna conmemoración? Sea como sea, pronto lo desvelaremos por aquí, queridos seguidores.