El caso es que se me ocurrió que se podría hacer un duelo entre un tiránido y un guardia imperial. Sí, lo reconozco, una idea poco original, aunque la ejecución de la misma proporciona muchas horas de entretenimiento y el resultado final siempre puede ser una bonita escena de combate.
Había pensado, en principio, darle esperanza al buen soldado de Cadia, pero al final, tras las oportunas consultas con mis asesores, decidí que no había esperanza para él, que estos serían sus últimos momentos antes de perecer a manos de unos cuantos tiránidos.
Sin más, espero que os guste.